octubre 17, 2006

La plaga

Una pareja va caminando por la calle sobre una banqueta mientras esta platicando, de pronto, la mujer al voltear, encuentra en su camino un gusano de jardín enroscado, al instante grita desaforada e histéricamente -“Ahhhh una lombriz, Mátala Mátala, Odio las lombrices, son asquerosas”- En eso el hombre, en un intento por ser el super héroe que rescata a su bella damisela de tan horrible peligro le da un pisotón al gusano, dejándolo embarrado entre las grietas de la banqueta.

El pobre gusano, que seguramente estaba enroscado porque estaba tratando de protegerse de las personas que transitaban por esa misma banqueta, tuvo la mala suerte de toparse con una “persona” que no tuvo el criterio suficiente para distinguir un gusano de una lombriz, que además no pudo razonar y darse cuenta que su supuesta lombriz no le va a hacer daño por el simple hecho de topársela en el camino, y que para colmo dentro de su estúpida cobardía insitó a otra “persona” (Que probablemente en su niñez sus papas le dijeron que los insectos son malos y que se matan sin importar si fuiste tu quien se metio en su territorio) a matarlo.

Los seres humanos vamos por la tierra creyendo que esta nos pertenece, y que podemos hacer y deshacer todo lo que nos plazca con ella, no nos damos cuenta que nosotros solo formamos parte de tal y que los además seres vivos que existen tienen los mismos derechos que nosotros de habitarla. Los animales y muchos otros seres vivos matan, pero siempre por un motivo justificable, ya sea territorialidad, defensa propia, hambre, derecho a aparearse etc, etc. Somos los únicos seres que matamos sin un motivo justificable a otros seres vivos (Como cuando los aplastamos solo porque nos resultan grotescos ante nuestra sensible vista) Navegamos con la bandera de que el Respeto al derecho ajeno es la paz con el resto de los seres humanos, pero no somos capaces de respetar los derechos del resto de los seres vivos y mucho menos de coexistir con ellos. Nos apoderamos de sus territorios y nos reproducimos por miles, tal cual una plaga, mientras construimos sobre estos nuestros supuestos imperios que terminan solo siendo nada mas que destrucción.

Al final no somos mas que la única plaga en la tierra con el poder suficiente para destruirla.